Las administraciones armadas son conformadas por el ejército y la policía, con capacidad de coacción y siendo la máxima expresión de la administración jerárquica – burocrática, solamente en teoría se someten al poder civil no armado, en la práctica pueden resistirse y hasta imponerse.
La policía resguarda la paz interna del estado. En el Ecuador existe una sola policía nacional, pero hay cuerpos especiales con funciones específicas como la Comisión de Tránsito del Guayas.
El ejército protege la seguridad externa del estado, mas el gobierno impone silencio al ejército en asuntos internos, pero lo requiere para honrar valores como el honor, la disciplina o el patriotismo. Las Fuerzas Armadas se encargan de conservar la soberanía, defender la integridad e independencia y garantizar el ordenamiento jurídico del estado.
La policía se encarga de la seguridad y el orden público y puede apoyar a las Fuerzas Armadas en defensa de la soberanía.
La función pública se debe al estado, su máxima autoridad es el Presidente de la República, pero puede delegarlo en caso de emergencia, es obediente y no deliberante, pero sus ejecutores pueden violar estos derechos. Para juzgar infracciones en el ejercicio de su profesión, se remiten a la justicia interna, en caso de infracciones comunes, deben someterse a la justicia ordinaria.
El mayor impulsor de la profesionalización del ejército, fue el General Eloy Alfaro Delgado, en su mandato se creó el Colegio Militar que lleva su nombre. Aseguró al estado el monopolio de la coacción, al retirar las armas en posición de la sociedad civil. Creó la Academia de Guerra y la Escuela de Clases, el ejército estaba compuesto por miembros de clase media, había facilidad para el ingreso en rangos inferiores, su formación era laica y estaba conformado en su mayoría por serranos, esto los hacía independientes de los intereses de elites económicas que cada vez han contado menos con representantes en la oficialidad del ejército.
A partir de aquí las Fuerzas Armadas han intervenido cada vez más en la vida política nacional. En 1925 los primeros egresados del Colegio Militar, impulsaron un golpe de estado, que implantó ideas nuevas como el impuesto progresivo y la protección de la industria.
Arosemena fue derrocado en 1963 por una Junta Militar encabezada por el Contralmirante Castro Jijón.
En 1972 un golpe militar encabezado por el General Guillermo Rodríguez Lara derrocó al quinto Velasquismo .
En 1995 la Fuerzas Armadas llegaron a la cúspide de la aceptación del pueblo ecuatoriano con la Guerra del Cenepa, que con el comandante del ejército Paco Moncayo, por primera vez en la historia, se llegó a la firma definitiva de paz con el Perú en octubre de 1998.
Igualmente las Fuerzas Armadas participaron en el derrocamiento de los presidentes Bucaram y Mahuad, hasta que en el 2000 el Coronel Lucio Gutiérrez triunfó democráticamente en el 2002, lo que significa que las Fuerzas Armadas regresaron al poder, pues muchos militares ocupan altas posiciones hoy en día.
La historia sobre las Fuerzas Armadas en el Ecuador nos aclara la posición de éstas en la actualidad que ratifica el concepto que si bien ellas apoyan al gobierno a mantener su soberanía, no están exentas de liderar golpes de estado que han sido la causa gravísima de que militares no preparados, ocupen altas dignidades, aún la Presidencia de la República.
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